Aquí estoy sentado. Solo, triste y abandonado. ¿mi familia? Ahí está ; muy ocupada para darse cuenta que sufro; que día a día los pliegues de mi sonrisa se desdibujan.
Después de una vida dura, laboriosa ; con buenos y malos momentos, es todo lo que me queda. Di todo lo que podía y hoy sólo soy un estorbo.
He pasado el día sentado aquí ; nadie me ha mirado ; sí, perdón un perrito blanco se acercó a oler el chorizo que robé a mi nuera en la cocina. Sino ; nadie se interesó en mí ; la gente se interesa más en un perro; un gato ; o se vuelve loca cuando un ve un bebe ; pero un viejo como yo, da miedo ; hay que pasar lo más lejos posible ; puede ser contagiosa la vejez.
Sí; lo sé soy un amargado ; pero este último tiempo la vida me ha mostrado que no es muy vendedor ser viejo.
Con mi mujer tuvimos un hijo lo criamos con todo el amor que teníamos y nunca le faltó nada.
Cuando era niño le leía siempre un cuento; era siempre la misma historia porque le gustaba mucho para dormirse. Ahora no soporta cuando repito las mismas cosas.
Con los años las cosas han evolucionado ; yo no entiendo mucho todo esto de la informática y cuando pregunto se burlan de mí y me miran como si fuera tonto. El ya no se acuerda cuántas veces respondí a sus preguntas sobre la vida.
Si derramo comida o no logro atarme los cordones ; soy un estorbo.
Cierro los ojos y recuerdo cuántas veces lo hice por él
Le he dejado una carta. Pidiéndole.
Por favor hijo compréndeme; ayúdame a caminar como yo lo hice ; no te enfades , ni te burles si no entiendo.
Acompáñame con una sonrisa… Perdóname pero ahora el niño soy yo.
sábado, 2 de febrero de 2008
LA vejez
Publicado por
FLOR
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19:13
Etiquetas: Cuentos cortos
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